MI NEGACIÓN COMO PREROGATIVA
Sin rumbo ni destino cierto
mas que aquel donde el alba me encontrara
llevaba mi corazón ajado
cuando la corriente y la marea
me arrimo a tu destino.
A veces uno no permite ni a si mismo darse la oportunidad de encontrar una compañera para este viaje incierto. Esto se debe obviamente a un acto reflejo de auto-conservación. Es que después de tantos años, cuando uno ha sufrido, mucho y tanto, más de una vez se plantea la necesidad de no volver a sufrir. Analiza, como puede, lo sucedido… su dolor y el motivo. Allí descubre que todo el sufrimiento que lo retuerce y atormenta comienza y muere en una u otra mujer.
Sin más vueltas, aplica al género el derecho de admisión. Y así sin más miramientos les restringe el acceso a sus más profundos sentimientos. No habría de exhibirlos pues es allí donde ellas clavan su mortífero aguijón…son venenosas…
En su hablar, un mensaje se filtraba
Subliminal, si. Acaso imperceptible,
que cautivaba mi atención,
inconsciente, misteriosa y
dulcemente fui encantado,
quizás siendo víctima
de un embrujo malvado?
Puede que no sea fácil de entender,
y es porque hoy llevo,
Mi negación como prerrogativa.
Eduardo.-
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